Si queremos ser amigos de Jehová Dios, tenemos que librarnos de todo vínculo emocional con el presente mundo malvado, al que caracteriza el espíritu de rebelión contra Dios.

Si queremos ser amigos de Jehová Dios, tenemos que librarnos de todo vínculo emocional con el presente mundo malvado, al que caracteriza el espíritu de rebelión contra Dios.

Jesús era muy consciente de que los humanos imperfectos somos propensos a criticar a los demás. Observemos que no dijo “no juzguen”, sino “dejen de juzgar”. Él sabía que muchos de sus oyentes ya tenían la costumbre de criticar.

Jesús era muy consciente de que los humanos imperfectos somos propensos a criticar a los demás. Observemos que no dijo “no juzguen”, sino “dejen de juzgar”. Él sabía que muchos de sus oyentes ya tenían la costumbre de criticar.

Puesto que el amor al Creador se demuestra por la obediencia (1Juan 5:3), la rebelión y la presuntuosidad son comparables a actos de idolatría. (1Samuel 15:22, 23.)

Puesto que el amor al Creador se demuestra por la obediencia (1Juan 5:3), la rebelión y la presuntuosidad son comparables a actos de idolatría. (1Samuel 15:22, 23.)

Los seguidores de Jesús no somos “parte del mundo” (Juan 15:19). La palabra “mundo” se refiere aquí a la sociedad humana alejada de Dios (Efesios 4:17-19; 1 Juan 5:19). Estamos separados del mundo en el sentido de que rechazamos las actitudes, el habla y la conducta que ofenden a Jehová (1 Juan 2:15-17). Además, de acuerdo con el principio de que “las malas compañías echan a perder los hábitos útiles”, no cultivamos la amistad de quienes no siguen las normas cristianas (1 Corintios 15:33).

Los seguidores de Jesús no somos “parte del mundo” (Juan 15:19). La palabra “mundo” se refiere aquí a la sociedad humana alejada de Dios (Efesios 4:17-19; 1 Juan 5:19). Estamos separados del mundo en el sentido de que rechazamos las actitudes, el habla y la conducta que ofenden a Jehová (1 Juan 2:15-17). Además, de acuerdo con el principio de que “las malas compañías echan a perder los hábitos útiles”, no cultivamos la amistad de quienes no siguen las normas cristianas (1 Corintios 15:33).

Poseemos libre albedrío y capacidad de elección; con todo, no abusamos de nuestra libertad. Al escoger las compañías, el modo de vestir y arreglarnos, las diversiones e incluso la comida y la bebida, recordamos que los cristianos verdaderos son esclavos de Dios, que no se agradan a sí mismos. En vez de dejarnos dominar por nuestros deseos carnales o por las modas y tendencias del mundo, optamos por servir a Jehová

Poseemos libre albedrío y capacidad de elección; con todo, no abusamos de nuestra libertad. Al escoger las compañías, el modo de vestir y arreglarnos, las diversiones e incluso la comida y la bebida, recordamos que los cristianos verdaderos son esclavos de Dios, que no se agradan a sí mismos. En vez de dejarnos dominar por nuestros deseos carnales o por las modas y tendencias del mundo, optamos por servir a Jehová

A fin de imitar la actitud de Jesús, se anima a los cristianos a prepararse para satisfacer humildemente las necesidades ajenas en vez de agradarse solo a sí mismos. De hecho, esta buena disposición de servir con humildad a los demás es una característica de los que “son fuertes”.

A fin de imitar la actitud de Jesús, se anima a los cristianos a prepararse para satisfacer humildemente las necesidades ajenas en vez de agradarse solo a sí mismos. De hecho, esta buena disposición de servir con humildad a los demás es una característica de los que “son fuertes”.

Una conciencia marcada “como si fuera con hierro de marcar” es como el tejido insensible de una cicatriz. En semejante condición, la conciencia ha perdido la capacidad de prevenirnos del peligro que suponen los apóstatas y otras situaciones que podrían desviarnos de la fe.

Una conciencia marcada “como si fuera con hierro de marcar” es como el tejido insensible de una cicatriz. En semejante condición, la conciencia ha perdido la capacidad de prevenirnos del peligro que suponen los apóstatas y otras situaciones que podrían desviarnos de la fe.

¿Qué es “la ley del Cristo”? Son todas las enseñanzas y mandatos de Jesús, particularmente el mandamiento de que los cristianos “se amen unos a otros” (Juan 13:34).

¿Qué es “la ley del Cristo”? Son todas las enseñanzas y mandatos de Jesús, particularmente el mandamiento de que los cristianos “se amen unos a otros” (Juan 13:34).

Si la Palabra de Dios declara limpia una cosa, es limpia, y el cristiano, al dar gracias por ella en oración, la acepta como santificada, y, por consiguiente, Dios lo considera limpio cuando come de ella.

Si la Palabra de Dios declara limpia una cosa, es limpia, y el cristiano, al dar gracias por ella en oración, la acepta como santificada, y, por consiguiente, Dios lo considera limpio cuando come de ella.

Muchas de las narraciones bíblicas, conservadas para nuestro beneficio, nos presentan conmovedores ejemplos de hombres y mujeres que amaron a Jehová y le fueron fieles aun en circunstancias penosas. Otros pasajes destacan la clase de conducta que Dios aborrece. Jehová hizo que estas historias, tanto de carácter positivo como negativo, se incluyeran en la Biblia para que nos sirvieran de recordatorios.

Muchas de las narraciones bíblicas, conservadas para nuestro beneficio, nos presentan conmovedores ejemplos de hombres y mujeres que amaron a Jehová y le fueron fieles aun en circunstancias penosas. Otros pasajes destacan la clase de conducta que Dios aborrece. Jehová hizo que estas historias, tanto de carácter positivo como negativo, se incluyeran en la Biblia para que nos sirvieran de recordatorios.

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